El grito ahogado

Guadalajara tuvo su grito mojado  este día de independencia. A las 11 de la noche centena sde chillidos inundaron la plaza, al igual que el agua que ya no cabía en las alcantarillas.

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Invasores

“Preguntan de donde soy

y no se que responder

de tanto no tener nada

no tengo de a donde ser.”

Atahualpa Yupanqui- Preguntan de donde soy

Les llaman invasores por vivir en una tierra de la que otro tiene un papel donde se dice que es el dueño. Esto sucede en las zonas marginales de Zapopan donde la tierra, el sol y el arie alejan al cemento.

El predio los Rehiletes, cerca de la primavera

Durante el temporal de lluvias los cauces crecen su nivel continuamente desbordándose, las personas que no saben que esta zona es propensa a inundaciones construye en lugares de alto riesgo junto a arroyos que durante años no les causan problema hasta que un día el agua entra por la puerta y se lo lleva todo. Muchos de ellos construyen ahí porque los terrenos cuestan muy poco, otros porque simplemente no tiene más a donde ir. El gobierno solo resuelve el problema parcialmente y los afectados casi nunca obtienen soluciones justas. Constantemente son desplazados de sus hogares.

En huelga de hambre frente a Casa Jalisco

           

Miriam Jimenez, Madre de Karen y María de la Luz , abuela de la niña, permanecieron durante varios días afuera de Casa Jalisco en una desesperada huelga de hambre debido a que según las dos mujeres no se agilizan las investigaciones para encontrar a la niña Karen, quien desapareciera hace mas de 8 años, esta es la cuarta ocasión que realizan ésta acción.

Las mujeres permanecieron sobre el camellón de Manuel Acuña, sin tienda de campaña ni cobijas pese a las bajas temperaturas, finalmente funcionarios de Gobernación les propusieron una solución convincente y se retiraron tras cinco días de protesta.

 María de la Luz Hernández Hernández, abuelita de Karen.

Miriam Jimenez y María de la Luz en el primer día de manifestación que se cruzó con la posada manifestación de la Universidad de Guadalajara.

Réquiem por un árbol

 Réquiem por estos 300 árboles que me dieron sombra, aire  y paz y que son sacrificados para abrir paso al progreso, 256 mil escapes de hidrocarburos que llenarán mis pulmones con mas de 50 sustancias cancerigenas diariamente por los años que vendrán.

“Verde que te quiero verde.

 

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

 

las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas.”

Federico García Lorca, 1924